sábado, 11 de agosto de 2007

EL HORIZONTE Y YO

Nuevamente observo en mis sueños, la luz de un nuevo amanecer que día a día penetra en la ventana de mi cuarto
y que a lo lejos suelo mirar su infinito horizonte.
Sus rayos, depositan en mi rostro la suave caricia de un beso ángel,
Provocando que las extremidades de mi cuerpo se estremezcan con el calor profundo de su tierna caricia,
su ferviente deseo aniquila mi resistencia,
al instante que me toma desprevenida su incandescente aroma, desprendiendo en el altar de mi cuerpo, su esencia viva.
Han transcurrido no sé cuantas horas, despierto y percibo en mi cuerpo, el fuego de su deseo,
corro intempestivamente hacia la ventana buscando su rostro en algún lugar del cielo,
pero a lo lejos solo miro los pequeños rayos de tu horizonte, de nuestro horizonte...

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